Eufrosina Cruz creció en Santa María Quiegolani, comunidad zapoteca chontal ubicada a nueve horas en autobús desde la capital de Oaxaca. En pleno siglo XXI, en su comunidad se suige rejiendo por las tradiciones. Las mujeres no tienen derecho a decidir cuántos hijos van a tener ni de ir al centro de salud ni a votar. Ahí es común que los padres entreguen a sus hijas a cambio de un animal o una caja de cervezas.

Eufrosina cuenta: “Salí de mi comunidad cuando tenía 11 años. No quería el mismo destino de mi hermana mayor: casarme con un señor que no conoces”.

Despues de estudiar muy duro fuera de su ciudad y trabajar para poder sobrevivir, deció “ser presidenta municipal. Y el 4 de noviembre de 2007 fui candidata junto con el maestro Eloy Mendoza Martínez”. Los hombres votaron por ella; las mujeres no, ya que no existe una lista de ciudadanas.

“A mitad deciden anular las boletas que estaban a mi nombre; yo ya llevaba varios palitos, iba ganando. Coartaron los derechos de los ciudadanos, sin ninguna explicación, y la pregunta es: ¿Por qué no me dejaron competir? Quizá ni ganaba. Al anular las boletas de un candidato, sólo queda uno. Entonces, ¿qué elección hubo?”

Fue a reclamar, y su abogado le informó que anularon las boletas por ser mujer, tabajadora y, además, no estaba en  el censo. “Obvio que no”, respondió. “No puedo aparecer porque ahí no existen las mujeres.”

“Si vamos a hablar de igualdad estábamos en las mismas condiciones. Ambos profesionistas y trabajando fuera del pueblo. La única y gran diferencia es que a él se le perdonaron esas dos cosas, pero a mí no, por ser mujer. Mi pecado es ser mujer”.

En su comunidad, los caciques deciden quién va a ocupar el cargo de alcalde cada tres años; no hay elecciones. Escogen a sus amigos o parientes. No rinden cuentas de su gestión, nadie sabe cuánto dinero llega ni cuánto se gasta. “Mendoza es amigo del cacique Saúl Cruz. Su hermano es el que realiza todas las obras del municipio y seguramente lo va a seguir haciendo. Según Reynaldo Mendoza, ex presidente municipal, ni el pinche gobernador decide en el pueblo, ellos son los que mandan”.

Cuando anularon sus votos interpuso un recurso ante el Instituto Estatal Electoral. El director  le aconsejó que esperara tres años y la invitó a salir. “Me dijo que no hubo elementos para anular dichas elecciones, porque en el catálogo de mi municipio no aparece la palabra mujer”. Fue al Congreso local. “¿Por que no aceptas una regiduría? Vas a ser pionera”, le recomendó una diputada. Eufrosina se negó. Le explicó que la dignidad de las mujeres no se compra con una regiduría.

“En Oaxaca hay 418 municipios que se rigen por esa ley de usos y costumbres; en más de 100 no existe la palabra mujer. O sea, las mujeres no votan, no pueden decidir. Quisiera saber dónde está ese catálogo. Jamás me lo han enseñado, dicen que es un documento confidencial.”

En total incongruencia, las mujeres sí pueden votar para presidente, gobernador o diputados, pero no pueden elegir autoridades locales.
El 4 de enero presentó ante la Procuraduría General de Justicia en Oaxaca una denuncia por abuso de autoridad, usurpación de poder y por amenazas. El 9 de enero de 2008 compareció ante la CNDH para ampliar su denuncia. Está en espera de la respuesta de la procuraduría. Tiene esperanza que Tribunal Federal Electoral anule las elecciones y que se nombre un administrador y se permita que las mujeres tengan el derecho de votar y ser votadas.

Las mujeres del pueblo le piden a Eufrosina que no se rinda a pesar de las amenazas. “Me dicen: Tú eres nuestra esperanza, no te agüites. Estamos contigo. Si no vas a hacer nada ¿Entonces que nos espera? ¿Otro siglo?”

Me parece vergonzoso que en pleno siglo XXI sigan pasando estas cosas en el mundo por culpa de las tradiciones, desde aqui todo mi apoyo a Eufrosina y a las mueres de México.

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